
Mientras tanto, dentro del platillo volante, nuestro amigo Luciano con sus dos corazones en la boca, agarrando el asiento con los tres dedos da cada mano, presionando a tal punto, que se le iba a cortar la circulación, gritando como poseso, y soltando una cadena de palabrotas, que pienso omitir, para no desprestigiar más al pobre Luciano, salía disparado de la órbita marciana en dirección a (dgfuwvfjzsgvfvvmmm), bueno la tierra. Pero antes de llegar a ese lejano planeta, Luciano debería realizar alguna que otra parada por otros planetas, para descansar, merendar, estirar las antenas, y realizar algún que otro experimento, que a mi parecer, mejor que pude hacer es, quedarse quietecito y no realice ninguno de ellos, más que nada por el bien del universo.
De Moi.





